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En alta mar, de Slawomir Mrozek, por La Machina Teatro

Dirección escénica: Francisco Valcarce.
Escenografía: colectivo y José Helguera.
Vestuario: Paula Roca.
Iluminación: Víctor Lorenzo.
Intérpretes: Fernando Madrazo, Luis Oyarbide, Patricia Cercas y Rita Cofiño.
Estreno: 29 de octubre  de 2010, en el Teatro Casyc de Santander.

 

En alta mar parte de una situación aparentementeabsurda para abordarlos conflictos humanos, las reacciones ante situaciones límite y la compleja problemática de las jerarquíasy la distribución de poder.

El punto de partida se sitúa en una balsa en mitad del océano en la que viajan tres personas que han naufragado. A partir de ese instante deben luchar por sobrevivir y organizar su vida en circunstancias hostiles. En la versión de La Machina, los náufragos son dos mujeres y un hombre, decisión que introduce un sugerente cambio respecto al original.

I. Sainz, “La Machina Teatro estrena en Casyc el montaje En alta mar”, El Mundo. Cantabria, 26 de octubre de 2010.

El espectáculo ofrece una “visión bastante escéptica de la naturaleza humana” y reflexiona sobre su “capacidad de alianza para sortear dificultades, la posibilidad de eludir una estupidez y una crueldad que son congénitas y el mero intercambio que suponen los términos víctima y verdugo”, opinó Ana Rodríguez de la Robla, crítica cultural y directora del Aula de Letras de la Universidad de Cantabria.

El texto recurre “a la sátira amable, al terrón de azúcar con regusto amargo”. Los actores Patricia Cercas, Rita Cofiño y Luis Oyarbide interpretan, bajo la dirección de Francisco Valcarce, a tres náufragos hambrientos y Fernando Madrazo hace un doble papel que subraya el sinsentido. El montaje, escrito por el polaco Slawomir Mrozek, refleja una visión crítica del mundo contemporáneo a través de unos personajes que, en enfrentados a determinadas situaciones sociales, llevan hasta el límite la lógica de los estereotipos que simbolizan y caen en el absurdo.

La puesta en escena se fundamenta, por una parte, en un cuidado trabajo interpretativo que combina la verosimilitud con la huida del naturalismo, debiendo desplegarse entonces todas las herramientas verbales y corporales de los actores. Y, por otro lado, el montaje mostrará un espacio escénico sugerente donde, a modo de instalación artística dotada de iluminación propia, se visualizará el lugar de desarrollo de la acción: una balsa en medio del océano.

El espectáculo aspira a combinar el ejercicio dramático con un adecuado tratamiento plástico en el que no está ausente la experiencia visual de nuestro tiempo. El vestuario de Paula Roca, la iluminación de Víctor Lorenzo; la escenografía de José Helguera y la propia compañía completan el cuadro de un espectáculo que invita a reflexionar sobre la condición humana. (Irene Sainz,” La Machina presenta su última obra,

En alta mar, en la Finca Altamira, El Mundo. Cantabria, 20 de diciembre de 2010).

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