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Les tziganes tombent du ciel, por Romanès Cirque Tzigane

Creación: del colectivo.
Dirección artística y dirección de orquesta: Alexandre Romanès.
Música: Alexandre Romanès.
Intérpretes, acróbatas y malabaristas: Alexandra, Aline, Ariadna, Brice, Claudiu, Irina, Ivan, Jonas, Laura, Melina, Rose-Reine, Sylvaine, Olivier y Laura y toda la familia Romanès.
Intérpretes músicos: Délia Romanès, Alexandre Romanès, Costobita, Ionut, Costica, Dangalas y Gigel.
Estreno: 9 de marzo de 2012 en el Teatro Circo Price de Madrid, dentro de la programación de Teatralia.

 

Una de las sorpresas de la temporada del Price es la visita del primer circo cíngaro de Europa, creado por Alexandre Romanès (París, 1951), descendiente de una saga de artistas de circo que inició su bisabuelo actuando de pueblo en pueblo. Tras una etapa alejado de la tradición familiar para dedicarse a la poesía, Romanès fundó en 1994 su compañía con gitanos rumanos de Nanterre, entre los que se encuentran su mujer y sus hijos. Con sede en París, giran desde entonces por Europa ofreciendo espectáculos auténticos, genuinamente gitanos, que envuelven al público con la música de los Balcanes y la magia de sus funambulistas, juglares o malabaristas. (On Madrid, 9 de marzo de 2012).

A imagen de la vida gitana, fluyendo sin cálculo ni previsión, este espectáculo de Alexandre Romanès, tataranieto de un italiano que abandonó su próspero comercio textil para unirse a una domadora zíngara. El Cirque Tzigane tiene el genuino sabor nómada de los minúsculos circos familiares de mediados del siglo XX, donde nos sentábamos apretujados en banquitos de madera. Para acomodarse en su carpa de 18 metros de diámetro, donde cabrán 250 espectadores, hay que atravesar una pista alfombrada del tamaño de un salón, en la cual una orquestina zíngara fantástica y la familia Romanès jalean cada número como un cuadro flamenco jalea a su bailaor. En París son un fenómeno de referencia.

Tzigane es el circo poético por derecho, es decir, sin talleres ni diseño, de raíz callejera, donde nos sentimos como en casa de unos anfitriones cuya hospitalidad agradecemos aplaudiendo su buena voluntad tanto como sus méritos.

El espectáculo entero, cosido por una música festiva arrolladora, que iguala en carácter números de verdadero mérito con otros ingenuos de toda ingenuidad, conserva el latido primario del circo inaugural, y su autenticidad.

El País Madrid, 12 de marzo de 2012.

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