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Efemérides

El Enrique IV de Lemos y Tamayo.

Teatro Español de Madrid, 24.4.1958
El Enrique IV de Lemos y Tamayo.
Carlos Lemos obtuvo un éxito memorable con su papel protagonista en la obra de Pirandello

El 24 de abril de 1958 tuvo lugar en el Teatro Español de Madrid la presentación de  Enrique IV de Luigi Pirandello, en versión de Tomás Borrás, dirigida por José Tamayo. La escenografía y los figurines llevaban la firma de Vitín Cortezo y Richard Klatowsky había compuesto la música. Fue un gran éxito para su protagonista, Carlos Lemos, y para todo el reparto: Irene López Heredia, Elisa Montes, José Bruguera, Fernando Guillén, Miguel Ángel, José Guijarro, Avelino Cánovas, Francisco Carrasco, Pascual Martín y Pepe Rubio. Un signo inequívoco del éxito de la obra fue su reposición en la temporada siguiente, el 2 de diciembre de 1958.

Sobre el éxito del actor protagonista nos habla Adolfo Prego en Informaciones: “Una pieza como esta requiere un intérprete excepcional. Anoche lo fue Carlos Lemos, colocado desde su salida en estilo de gran comediante, de farsante que reproduce la ficción de la locura. Espléndido de gesto, seguro, dominando la voz y el ademán con un aplomo al que no estamos acostumbrados, pasó de gran comediante a gran tragediante. El público lo llamó a gritos, y Lemos se adelantó a primer término para recibir largas y encendidas ovaciones. Se las había merecido”. Nicolás González Ruiz abundaba en Ya sobre este éxito de Lemos: “Carlos Lemos fue el encargado de dar vida anoche a este nada fácil personaje. Ya hemos dicho que obtuvo un gran triunfo. Añadamos que lo mereció. Por estudio del personaje y del papel, por dignidad en el juego escénico, por limpieza de dicción, por sobriedad de gesto, por riqueza de matices, alguno tan acertado como el del momento final. Le hemos visto a Lemos muy buenas creaciones, y en alguna de ellas nos ha cabido la dicha de ir de la mano con él. Pues anoche nos ha parecido mejor que nunca, más contenido y sobrio, sin perder por eso intensidad.”

Hemos utilizado la palabra “presentación” y no “estreno”, porque la obra había tenido larga vida en nuestras carteleras gracias a Enrique Rambal, quien la estrenó en los años treinta y la incluyó como parte principal de su extenso repertorio, de modo que la obra giró por toda España durante más de diez años, en la República y más tarde en la Dictadura. Aún encontraríamos referencia a una función homenaje en la que Rambal volvió a protagonizar la obra en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en febrero de 1947.

Enrique IV había sido escrita por Pirandello en 1921. Rafael Sanchez Mazas, que por entonces tenía 28 años, asiste al estreno de la obra, en 1922, en Roma. No se muestra especialmente interesado: “La tragicomedia es demasiado ingeniosa y a ratos aburre (…) Es el teatro de “entes responsables”, unas veces heroicos, otras veces culpables y siempre encantadores. Psiquiatras, pedagogos y penalistas han hecho posible - ¡ah, el laboratorio de psicología experimental! – este aburrido y rebuscado teatro de irresponsabilidades, sin emoción ni caracteres…” escribirá el joven Sánchez Mazas en ABC. “Entre la juventud se ha puesto de moda entender a Pirandello”. En ese aserto no va descaminado, pues el autor siciliano se pondría de moda en toda Europa. También lo estaba en España, como decíamos, y su influencia se ve en muchos de nuestros autores. Si hace algunas semanas recordábamos el estreno de Sinrazón, de Ignacio Sánchez Mejías, en el Teatro Calderón de Madrid, resulta inevitable referirse a El otro, que Miguel de Unamuno escribe en 1926 y que verá estrenada por Margarita Xirgu y Enrique Borrás en 1932, si bien el autor español niega la influencia de Pirandello en su obra en un artículo publicado el La Nación de Buenos Aires en julio de 1923: “Es un fenómeno curioso que se ha dado muchas veces en la historia de la literatura, del arte, de la ciencia o de la filosofía, el que dos espíritus, sin conocer sus sendas obras, sin ponerse en relación el uno con el otro, hayan perseguido un mismo camino y hayan tramado análogas concepciones o hayan llegado a los mismos resultados. Diríase que es algo que flota en el ambiente, o mejor, algo que late en las profundidades de la historia y que busca quien lo revele.” Bien es verdad que, como apuntaba Sánchez Mazas, la historia del loco al que los demás siguen la corriente en su locura tiene una honda raíz en nuestro Don Quijote.

Entre los muchos éxitos de José Tamayo – hemos repasado muchos momentos de su trayectoria en notas anteriores de esta sección de Efemérides – Enrique IV ocupa un lugar de privilegio. Tamayo volvería a esta obra en un nuevo  montaje  - escenografía y figurines de Mampaso - en 1986 con un reparto protagonizado por José María Rodero e integrado por Carmen Bernardos, Azucena Hernández, Paco Bernal, Miguel Palenzuela, José Vivó, José Albiach, Rafael Ramos de Castro, Francisco Grijalvo, José María Rueda, Amador Castaño, Fernando de Juan y Eduardo Cucatto. Y aún presentaría de nuevo la obra en 2002, en esta ocasión con Pepe Sancho como protagonista, acompañado por Marisa de Leza, Francisco Piquer, Juan Lombardero, Bárbara Lluch, Álvaro García, Fernando Otero, Íñigo de la Iglesia, Gabriel Cuesta, Jordi Cadellans, Antonio Ramallo, Marcus Janus y Rafael Higuera. Pepe Sancho retomó aquella versión de Enrique Llovet y asumiendo el papel protagonista y la dirección de escena se presentó en 2008 en el Teatro Principal de Valencia, acompañado en el reparto por Sergio Caballero, Manolo Maestro, Paco Trenzano, Juansa Lloret, José Montesinos, Pep Banyuls, Pepa Juan, Erika García, Alejandro Tormo, Cotu Peral, Manuel Ochoa y Joan Carles Rosselló.

La Teatroteca del Centro de Documentación Teatral nos ofrece una joya, un momento especial en la Historia de nuestro Teatro: Enrique IV, con dirección de José Tamayo, protagonizada por José María Rodero. Para no perdérsela.