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Efemérides

Elvira Noriega y Liza Doolitle

1.7.1943
Elvira Noriega y Liza Doolitle

El 2 de julio de 1943 llegaba al Teatro Tívoli de Barcelona la compañía del Teatro de la Comedia de Madrid, “en la que figura como primera actriz esta deliciosa artista, tan aplaudida y estimada en Barcelona, que es Elvira Noriega”. Lo que Elvira Noriega llevaba a Barcelona era una de sus grandes creaciones, lo que no es decir poco si se considera su trayectoria. Elvira Noriega iba a ser – iba a seguir siendo – la deliciosa Liza Doolitle de la comedia Pygmalion, de George Bernard Shaw.

 Pygmalion no había tardado mucho en llegar a España. Lo hizo en 1920 (solo seis años después de su estreno en Londres) gracias a la inteligencia de Gregorio Martínez Sierra, que dirigió la comedia en su Teatro Eslava el 6 de noviembre de 1920, protagonizada por Lorenzo Collado y Catalina Bárcena.

 Pygmalión era, claro, muy conocida gracias al cine, a la versión cinematográfica, de 1938, protagonizada por Wendy  Hiller y Leslie Howard, que no se estrenaría en España hasta el otoño de 1941.

 Esta nueva producción de 1943 se había estrenado el 24 de abril en el Teatro Comedia de Madrid, bajo la dirección de Salvador Soler Marí con un reparto encabezado por Noriega, Antonio Monsell, José Orjas y Rafael Navarro. Su reposición nos sirve como “percha” para destacar la figura de una de las más importantes intérpretes del teatro español durante los años cuarenta y cincuenta.

 Elvira Noriega ya había destacado como dama joven antes de la guerra, en comedias como Anacleto se divorcia, de Muñoz Seca, en 1932, o Las cinco advertencias de Satanás, de Jardiel Poncela, en 1935. En los primeros años de la posguerra, como primera actriz del Teatro de la Comedia, se convertiría en actriz fetiche de Jardiel: Eloísa está debajo de un almendro en 1940 Los ladrones somos gente honrada, y El amor sólo dura 2.000 metros en 1941 y  Es peligroso asomarse al exterior en 1942, entre muchas comedias que comienza a compaginar con otros trabajos cruzando la calle, en el Teatro Español: Peribáñez, María Estuardo, Don Juan Tenorio... y en 1943 el Teatro de la Comedia decide reponer Pygmalion.

 El éxito de Pygmalion iba a marcar también el final de una etapa en su carrera: Noriega será recordada sin duda por la larga etapa como primera actriz del Teatro María Guerrero. Del medio centenar de obras que estrena como primera actriz del Teatro Nacional en esos años, podemos recorrer algunos títulos que dan idea de su talento y de su versatilidad: Nuestra ciudad y De lo pintado a lo vivo  en 1944;  La herida del tiempo y El sombrero de tres picos en 1945; obras tan diferentes como El Caso de la mujer asesinadita, Los Endemoniados, Tren de madrugada o Un espíritu burlón en 1946; Plaza de Oriente y Miss Ba en 1947; El Vergonzoso en palacio, en 1948; Historias de una casa, Crimen y castigo o Don Juan Tenorio en 1949; Electra y El calendario que perdió siete días, en 1950, El landó de seis caballos y  La dama boba, en 1951; La Heredera y su primer Buero, Irene o el tesoro en 1954. En 1956 llegaría otra obra de Buero, Hoy es fiesta, y con esta obra el premio Nacional de Teatro. Y en 1957 – como ya hemos dicho, entre otras muchas – dos funciones que por lo distintas nos dan idea de quién era Noriega: la consagración del comediógrafo Alfonso Paso con Los Pobrecitos y uno de los dramas más duros del teatro americano, la terrible historia escrita por Lilliam Hellman, que se tituló Como buenos hermanos y que ya había sido estrenada en 1950 en el Teatro de Cámara y Ensayo en la misma versión de López Rubio con el título que la ha hecho popular en España: La loba.

 Por esas cosas que pasan a veces en el teatro – desavenencias acerca de nombres en los carteles, etc – Elvira Noriega dejó el Teatro María Guerrero y, pocos años después, se retiró. Falleció en 1995.

 Volvamos a Pygmalión. El éxito de la compañía del Teatro de la Comedia lleva a una compañía catalana de teatro popular, los Puyol-Fornaguera a reponer la obra en el Teatro Coliseo Pompeya de Barcelona en diciembre de ese mismo año y la compañía Bassó-Navarro a hacer lo propio en el  teatro Beatriz de Madrid  en 1946. También parece despertar la nostalgia de una gloria de la escena de los años veinte, Catalina Bárcena, que la protagonizó en 1920 y que la lleva de nuevo al escenario en Madrid y Barcelona en 1948. Por último, un joven actor de aquel reparto sería el encargado, en 1964 de dirigir y protagonizar la última puesta en escena que de esta comedia se ha dado en nuestro país. Hablamos de Adolfo Marsillach, que puso en pie el espectáculo con  escenografía y vestuario de Francisco Nieva y un reparto en que le acompañaban Marisa de Leza, Carmen Carbonell, María Francés, Mara Goyanes, Lola Lemos, Conchita Leza, Antonio Vico, Fernando Guillén, Julio Navarro, Víctor Fuentes, Luis Ramírez en el Teatro Goya de Madrid.

Y, desde la emisión de 1979 en Estudio 1 (José María Rodero, Marilina Ross, Tomás Blanco, Mari Carmen Prendes, Aurora Redondo, Nélida Quiroga, Maite Tojar y María Stern), nada. O, mejor dicho, la transformación: la comedia se olvidó para dar paso a uno de los musicales de mayor éxito en España. Pygmalion se había transformado en My fair lady en Broadway en 1956 y el musical fue convertido en película en 1964 dirigida por Cukor. Y en esa forma ha regresado hasta tres veces a los escenarios esta comedia de Shaw en nuestro país: en 1982 protagonizada por Alberto Closas, Angela Carrasco, Alfonso del Real, Amelia de la Torre, Manuel Alexandre... en 2001, protagonizada por José Sacristán, Paloma San Basilio, Carmen Bernardos, Nicolás Dueñas, Selica Torcal, Víctor Díaz, Joan Crosas... y en 2012, de nuevo con Paloma San Basilio.

 La maravillosa Liza Doolitle seguirá regresando una y otra vez a los escenarios. Valdrá la pena recordar que hace setenta años una actriz llamada Elvira Noriega la  colocó entre los grandes éxitos de una década difícil.

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