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Efemérides

La huelga de los actores

4.2.1975
La huelga de los actores

Germán Cobos, Concha Velasco, Ana Belén, Tina Sáinz, José María Escuer, José Vivó, Paco Valladares, Jesús Sastre y María José Afonso. Podría tratarse de un extraordinario reparto para cualquier teatro, pero unir estos nombres significa recordar la comisión que el 4 de febrero de 1975 se iba a entrevistar con el Ministro de Relaciones Sindicales, Alejandro Fernández Sordo, como representación de los actores – unos 2.700 en Madrid –, para hablar sobre la huelga que había comenzado ese mismo día. Se trataba de la primera huelga de actores de la Historia de España. El 16 de diciembre de 1974, una asamblea de actores había planteado un conflicto colectivo con reivindicaciones como el pago de los ensayos o un día de descanso a la semana, nombrando una comisión (“La comisión de los once”: Escuer, Jesús Sastre, Alberto Alonso, Gloria Berrocal, Lola Gaos, Vicente Cuesta, Juan Margallo, Luis Prendes, Jaime Blanch, Pedro del Río y José María Rodero). No hubo acuerdo y se llegó a la huelga. Vale la pena recordar que en febrero de 1975 el régimen político en España seguía siendo una dictadura sin elecciones libres, con pena de muerte, con censura previa de los espectáculos, sin libertad de información y cuyo jefe del Estado seguía siendo el general Francisco Franco. Los actores tratan de organizarse en asamblea, lo que subvierte la representación del Sindicato Nacional del Espectáculo, cuyo presidente era el escritor Jaime Campmany. La totalidad de los teatros de Madrid permanece cerrada para la función de noche. Se solidarizan directores de escena, escuela de arte dramático, artistas plásticos... se suspenden ensayos, se interrumpen representaciones entre el aplauso del público, se suspenden también los rodajes de cine y televisión, paran los estudios de doblaje. Dos días después, para todo el teatro en Barcelona. “Con nuestro pan y nuestro trabajo no puede jugar nadie”. Son palabras en la Asamblea de Sara Montiel. Desde los grupos independientes a compañías de revistas como Zorí, que paga a sus bailarinas el 50% del sueldo para que puedan resistir durante la huelga. Los autores y los directores de escena prohiben que se representen sus obras. Los presos sindicalistas del célebre proceso 1.001 – que se enfrentaban a penas de treinta años de cárcel por subversión – envían un escrito soladarizándose con los actores. A los cuatro días, la huelga se ha extendido por otras ciudades y recibe comunicados de solidaridad de asociaciones profesionales de treinta y ocho países, como la de actores y autores del cine italiano, firmada por Bertoluci. Al cabo de una semana, José Carlos Plaza, Yolanda Monreal, Tina Sianz y Antonio Malonda pasan varias noches en la cárcel, acusados de “piquetes violentos”. En Pasapoga son despedidos Eugenia Roca y Juanito Navarro.

El 12 de febrero se decidía el final de la huelga. Además de los que sufrieron prisión, Rocío Durcal, Pedro Mari Sánchez, Enriqueta Carballeira y Flora Alvaro fueron multados. Hubo, claro, muchas más represalias. Las reivindicaciones tardarían aún en lograrse; pero, por primera vez, se produjo una gran unidad entre los profesionales de las artes escénicas para tratar de ordenar su profesión en cuanto a derechos y deberes con su propia voz.

Todos los datos de esta nota se han tomado del libro El espectáculo de la huelga. La huelga del espectáculo (Madrid, Akal, 1975) en que se reunieron los documentos que constituyen la crónica de aquella huelga. Este libro está a disposición de nuestros usuarios en la Biblioteca del CDT.  

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