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Efemérides

Las salvajes en Puente San Gil, de José Martín Recuerda

3.6.1963
Las salvajes en Puente San Gil, de José Martín Recuerda

Martín Recuerda (Granada, 17 de junio de 1926 - Motril, 8 de junio de 2007) fue uno de los autores más importantes de la conocida como generación realista – en la que los estudiosos incluyen nombres como Buero, Sastre, Lauro Olmo, Rodríguez Méndez, López Aranda... – y podría ser un paradigma de los avatares de esa generación, que en muchos casos desapareció de los escenarios tras el período de la Transición, siendo muy escasas las producciones de sus obras en los últimos treinta años.

Martín Recuerda estrenó en 1954 su primera obra, La llanura. Ganó dos veces – lo que sólo han conseguido él e Ignacio Amestoy – el Premio Lope de Vega, con El teatrito de Don Ramón en 1958, y con El engañao en 1972. Su obra más célebre fue Las arrecogías del beaterio de Santa María Egipciaca, estrenada en 1977, protagonizada por Concha Velasco, María Luisa Ponte, Carmen Lozano, Margarita García Ortega, Pilar Bardem, María Paz Ballesteros... y dirigida por Adolfo Marsillach, que resultó un éxito memorable. Pero en 1963 había tenido su primer gran encuentro con el público: Las salvajes en Puente San Gil. El estreno tuvo lugar el 30 de mayo de 1963 en el Teatro Eslava de Madrid. La dirección corrió a cargo de Luis Escobar y el muy largo reparto estuvo integrado por María Luisa Lamata, Pilar Sala, María Rus, Vicky Lagos, Pilar Pereira, Maruja Recio, María Álvarez, Carmina Baus, Isabel Ortega, Carmen Albiñana, Josefa Cid, Isabel Vizcaíno, Esmeralda Adán, Yolanda Monreal, Esperanza Alonso, Mary Leyva, Cristina Angulo, Ramón Elías, Antonio Paúl, Mario Alex, Marcial Gómez, Juan Amézaga, Pedro Valentín, Pedro Oliver.

Así saludaba Enrique Llovet la crítica de ABC, el día 31, el nuevo estreno: “Ya tenemos también nosotros nuestro “joven colérico”. Se llama José Martín Recuerda.” No nos engañemos, no es un elogio. Llovet critica la aspereza de la obra, lo desaforado, en su opinión, del montaje... Más pareció interesarle a Corbalán, que en Informaciones nos deja un par de datos interesantes sobre aquella noche: por una parte, la “invasión” del patio de butacas por las actrices, en una puesta en escena vigorosa de Escobar que fue, en opinión del crítico, la clave del éxito de este estreno; porque fue un éxito, que, nos cuenta Corbalán, el autor apenas pudo disfrutar por sufrir un ataque, en medio de los aplausos y los bravos. Con su buena prosa, García Pavón describió aquella noche en Arriba: “Constituyó un trepidante, dinámico, gritado, rasgado y en muchos momentos emocionante espectáculo. Una furia escénica, de revuelo y ademán ibérico; de voces, vino, curas, beatas, prostitutas, locas, guardias, rasgó anoche el viejo escenario del Teatro Eslava. El nuevo drama social, muy directo esta vez, se nos presentó anoche con un desacostumbrado aire huracanado. No obstante el trazo gordo de algunas escenas y el dificilísimo concierto de tanta voz, canto, carrera, amenaza, linchamiento y desplante, nadie será capaz de decir que se aburrió anoche. Un aire electrizado cundía por la sala, y unos más a gusto y otros menos nos mantuvimos tensísimos sobre el erizado lomo de ese jabalí desenfrenado de constituyó esta representación”.

Aquel “joven airado” vivió un nuevo éxito poco después, en 1965, con el estreno en el Teatro Español de ¿Quién quiere una copla del Arcipreste de Hita?, y de Como las secas cañas del camino en el CAPSA de Barcelona, pero poco después eligió un corto exilio. En 1966 se marchó a París para ser profesor en La Sorbona; de allí saltó a Washington y California, para volver a España en 1971. En ese tiempo se había estrenado en Barcelona, en 1968, El caraqueño.  El estreno de “Las arrecogías”, con la democracia recién estrenada, auguraba nuevos tiempos para la escritura de Martín Recuerda. Pero, como ocurrió con otros autores de su generación, esos nuevos tiempos se tiñeron de un extraño silencio.

El nuevo número de nuestra revista Don Galán dedicará su monográfico a la generación realista; y, entre los artículos de ese monográfico, encontraremos uno firmado por el profesor Antonio César Morón titulado “Visión crítica de la realidad española. El teatro de José Martín Recuerda desde los inicios del periodo democrático.” En él, el profesor Morón nos muestra estos hechos evidentes: “El corpus teatral firmado por José Martín Recuerda, desde el primer drama, La garduña, fechado en 1940, hasta el último, No queremos la revolución, fechado en 1997, suma un total de treinta y cuatro obras dramáticas escritas en un intervalo de cincuenta y siete años. Hasta el año 1976, José Martín Recuerda había escrito diecinueve obras de teatro, publicando y estrenando nueve de ellas. A partir del año 1976, el autor escribe quince obras de teatro, de las cuales han sido publicadas todas, pero estrenadas solamente dos.”


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