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Efemérides

'Lo invisible', de Azorín, en el María Guerrero

Teatro María Guerrero de Madrid, 22.2.1954
'Lo invisible', de Azorín, en el María Guerrero
El Teatro de Cámara y Ensayo presenta en el Teatro María Guerrero 'Lo invisible' de Azorín.
Salvo Valle-Inclán, los grandes nombres de la Generación del 98 – Baroja, Machado, Unamuno, Azorín – son conocidos por su poesía, sus novelas o sus ensayos; y se menciona poco su interés por el teatro. Sin embargo, vale la pena observar que esta generación trajo al teatro español las formas de vanguardia desde la escritura, la crítica o el apoyo a las más diversas iniciativas. Los años veinte son en España la escritura vanguardista de Unamuno, Valle, Azorín encontrándose – por supuesto, en las catacumbas - con la de jóvenes llamados Lorca, Alberti, Aub, Bergamín...
 
Azorín - José Martínez Ruiz (1873 – 1967) – fue antes que otra cosa crítico en diversos periódicos y revistas. Con apenas veintiún años publicaba, bajo el seudónimo Ahrimán, un libro titulado “Buscapiés, sátiras y críticas”, reuniendo algunos trabajos críticos, como haría tres años después con otro volumen titulado “Charivari”. Para entonces ya había realizado su traducción de “La intrusa”, en 1896. Es significativo su primer acercamiento creativo a los escenarios fuese esta obra de Maeterlink. En los años siguientes escribiría La fuerza del amor y Ortiz, tras lo que haría un largo paréntesis – coincidiendo con su etapa como diputado conservador – hasta que en los años veinte – entre 1925 y 1931 - ofrece lo más importante de su producción dramática: Judit, Old Spain!, Brandy mucho Brandy, Comedia del arte, El clamor, Lo invisible, Angelita, Cervantes o la casa encantada. Después, apenas un par de piezas más, La guerrilla en 1936 y Farsa docente en 1942. Y años de extraño silencio, hasta su muerte, veinticinco años después.
 
En 1954, José Luis Alonso decide poner en valor la apuesta por la vanguardia que significaba el teatro de Azorín estrenando completa Lo invisible en el Teatro María Guerrero, con el Teatro de Cámara y Ensayo, que codirigía con Carmen Troitiño. Obra en tres actos o tres piezas reunidas bajo un mismo título y un mismo asunto, Lo invisible sólo había tenido representaciones parciales desde el estreno de Doctor Death, de 3 a 5, en el Teatro Pereda de Santander, el 28 de abril de 1927, por la compañía de Rosario Pino, que haría el día 30 de aquel abril El segador. En octubre de aquel año, en el Teatro Eldorado de Barcelona se estrenaría La arañita en el espejo. El 24 de noviembre de 1928 se estrenaría en función única en la Sala Rex de Madrid Lo invisible, pero no completa: la compañía Caracol, que dirigía Cipriano Rivas Cherif, sustituyó El segador por la pieza corta Un duelo, o El oso, de Anton P. Chejov. En esta representación intervinieron como actores Natividad Zaro, Magda Donato, Regina, Eusebio de Gorbea, Felipe Lluch, Rivas Cherif, Ernesto Burgos y el propio autor. El 17 de noviembre de 1947, en el instituto Lope de Vega de Madrid, la agrupación Arte Nuevo, dirigida por Alfonso Paso, Alfonso Sastre y Medardo Fraile e interpretada por el propio Paso con  Amparo Reyes, con Ángeles Montenegro, María Luisa Romero, Consuelo Marugan, Amparito Conde y los actores Urrea, Rodríguez y Castellanos.
 
La representación que nos ocupa, que tuvo lugar el lunes 22 de febrero de 1954 en el Teatro María Guerrero de Madrid, apenas fue comentada por la prensa. Algo extraño, si se tiene en cuenta que era el Teatro Nacional el lugar en que tenía lugar esa puesta en escena – si bien dentro de su ciclo de Cámara y Ensayo – y que la función tenía una clara intención de homenaje a una de las glorias nacionales, el único vivo con Pío Baroja de la célebre generación del 98: al final de la función, el actor Fernando Fernández de Córdoba leyó unas cuartillas de homenaje escritas por José María Pemán, que Azorín pudo escuchar desde un palco del teatro. La obra contó con un reparto integrado por jóvenes actores como Pilar Fernández Labrador, María del Pilar Laguna, Araceli Fernández, María Fernanda D'Ocon, Carmen Palmero, Margarita Más, Ramiro Benito, José Manuel Jiménez, Gabriel García Aumente, María Luisa Martín, Pedro Ignacio Paúl, María Abelenda, Fernando Malo, Concha Hidalgo, Jesús Puente, Isabel Herrero y Luis Juan Urrea.
 
Como era habitual, el programa del Teatro de Cámara incluía dos obras. La que acompañó a Lo invisible fue Cecilia o la escuela de los padres, de Jean Anouilh, también dirigida por Alonso. La escenografía de la función de Azorín la había firmado Gómez Perales. La de la obra de Anouilh estaba firmada por un joven que había venido compaginando los trabajos de actor y escenógrafo en sus primeros pasos con el Teatro Español Universitario en los años cuarenta y que hoy todos conocemos como uno de los actores más célebres de la España del siglo XX: José Luis López Vázquez.
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