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Teatro policiaco a prueba de catarrosos

Teatro Circo Price de Madrid, 19.1.1917
Teatro policiaco a prueba de catarrosos
Ramón Caralt y Raimunda Gaspar estrenaban 'Los misteriosos' en el Price en 1917
Seguramente, muchos de nuestros lectores hayan disfrutado con la estupenda novela Comedia con fantasmas del escritor Marcos Ordóñez – además, crítico de teatro en el suplemento Babelia del diario El País -, en la que se fabula con un personaje que se parece al célebre empresario y director teatral Enrique Rambal. Con ser el más célebre, no era el único en ofrecer, durante la primera mitad del siglo XX, unos espectáculos que buscaban a amplios sectores de público con propuestas diferentes a las comedias y dramas al uso. En el último número de nuestra revista Don Galán, encontramos un muy interesante artículo de Alba Gómez García sobre los espectáculos de teatro policiaco de la compañía de Ramón Caralt, usando como botón de muestra el repertorio que mostró Caralt en el Teatro Pavón de Madrid en los primeros años treinta.
Para quien quiera conocer aquellos trabajos, recomendamos la lectura del artículo de Gómez García, que remite a otros estudios más amplios. Usamos aquí, como tantas veces, la casualidad de la fecha, para llamar la atención sobre aquel pedacito importante de la Historia de nuestro teatro. Nos detenemos, para dar un ejemplo de lo que era aquel teatro policiaco de Caralt, en un estreno de hace un siglo: Los misteriosos, en el Circo de Price, el 19 de enero de 1917.
El diario ABC daba así testimonio de aquel estreno: “Ramon Caralt, afortunado explotador del moderno melodrama policiaco, inauguró ayer su tercera temporada en el Circo de Price. La obra de presentación fue un estreno: Los misteriosos, melodrama en cuatro actos, del desconocido escritor Thomas Jenkins. La nueva obra cumple a maravilla sus fines, pues es sombría, y tiene un interés a prueba de catarrosos. Anoche, cada golpe de tos era subrayado con un siseo. Allí hay que estar como en la iglesia; ¡no faltaba más! Y el ojo avizor; y el oído alerta; que donde menos se espera salta un truco. En Los misteriosos hay uno de gran efecto. Nada menos que una explosión de pólvora, con el incendio consiguiente y el hundimiento de un edificio. ¿Hay quién dé más? Y reconozcamos que la maquinaria funcionó perfectamente, y que el escenógrafo había dispuesto con destreza su funcionamiento. (…) Las huestes de Caralt se portaron bravamente. En Caralt, mol bé; la Mundeta Gaspar, mol requetebé y mol presiosa. Los demás intérpretes, ajustadísimos y dominando la obra y el género.”
Ese género policíaco, de gran éxito en las primeras décadas del siglo, soportó con dificultad la competencia del cine. Pero en teatro no se puede decir que algo ha muerto para siempre. Tal vez un día se vuelva a considerar atractivas producciones espectaculares como aquellas. En aquel enero de hace un siglo, la compañía de Caralt continuó ofreciendo obras policiacas; entre ellas, Hugo de Montreux, de Pedro Muñoz Seca. El autor hoy recordado tan solo por su La venganza de Don Mendo era en aquel lejano 1917 el rey de las carteleras, con comedias, dramas, obras policiacas o lo que se terciase: hasta ocho teatros contaban a la vez con obras suyas.
Sobre Caralt, ya lo hemos dicho, un buen camino de entrada puede ser el excelente artículo de Don Galán que hemos mencionado.
Busquen, busquen. Este siglo está lleno de tesoros escondidos.
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