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Extracto de la noticia publicada en La Razón , el 5.9.2014.
El largo viaje de Mario Gas y Vicky Peña hacia la noche

Mario Gas y Vicky Peña protagonizan 'Largo viaje...'

El largo viaje de Mario Gas y Vicky Peña hacia la noche

Extracto del artículo publicado en La Razón, el 5 de septiembre de 2014, páginas 52 y 53.
 
El largo viaje de Mario Gas yVicky Peñahacia la noche
 
Miguel Ayanz – Madrid
 
Cuando falleció Miguel Narros, a mediados de 2013, uno de los hombres de teatro que mejor lo conocieron, José Carlos Plaza, recordaba para LA RAZÓN cómo, de todos los espectáculos que aquél dirigió, uno le había impresionado especialmente cuando era aún un joven espectador: «El largo viaje hacia la noche».(...).
 
«El largo viaje del día hacia la noche», así, en su título más cercano al original («Long Days’s Journey Into Night»), regresa a España de la mano de Juan José «Cuco» Afonso, adaptado por Borja Ortiz de Gondra, que ha trabajado desde el texto inglés para dejar sus cuatro horas en dos de función, «limpiando» las referencias y diálogos más literarios. Y vuelve con un encuentro en escena que tiene algo de duelo actoral y algo de reunión familiar: Mario Gas y Vicky Peña, al frente de un reparto que completan Juan Díaz, Alberto Iglesias y Mamen Camacho. Y es que nadie ha dirigido tantas veces a Peña como Gas. Desde los tiempos de «La reina de belleza de Leenane» y «El temps i els Conways» hasta las más recientes «Sweeney Todd» y «Un tranvía llamado deseo». (...) ésta es la primera vez que se miden en papeles protagónicos. «Es un hombre de teatro, le gusta actuar, le gusta dirigir y se le ve como pez en el agua: es un medio que resulta natural para él. Además aquí, con unos personajes que tienen una relación muy íntima, cálida. Se entienden mucho a pesar del dolor que se causan el uno al otro. Ha sido muy divertido, gozoso, trabajar con Mario», cuenta la actriz. Y añade Gas: «Yo me he acercado esta vez con el respeto que implica trabajar con esta mujer encima del escenario. Suerte que me concentro mucho, si no, me quedaría admirando lo que hace como un espectador. (...)».
 
(...) Que la caracterización de Gas –al que le han recortado la barba y el pelo y le han dejado un fino bigote– lo acerque a la imagen que todos tenemos de O’Neill no es casual. Quizá por ser su obra más autobiográfica, el premio Nobel norteamericano de sangre irlandesa vetó el estreno de este texto en vida: no subió a las tablas hasta 1956, cuando su viuda dio permiso. «Ese actor es su padre, ese personaje que le llevó a la fama y que luego le condenó a no hacer nada más, es el señor O’Neill padre –explica Vicky Peña–. El propio escritor es el personaje que hace Juan Díaz: tenía tuberculosis y, curiosamente, sobrevivió, aunque en aquel momento era una enfermedad mortal, y ésta es una de las cuestiones que hacen a la madre evadirse en una adicción que parecía que tenía superada. Todo lo que se cuenta es cierto. O’Neill escribió en 1940 sobre ese día de 1912. Tardó treinta años en metabolizar ese dolor, esa soledad, ese desconsuelo y esa desorientación de un chaval con espíritu aventurero, un hálito poético enorme y cierto carácter melancólico». En ese intento no de juzgar, sino de comprender a sus seres queridos, «se saca las tripas y las pone sobre el papel». (...)