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Extracto de la noticia publicada en El País , el 2.9.2018.
Pasqual deja la dirección del Lliure

Luís Pasqual (Foto: Ros Ribas)

Pasqual deja la dirección del Lliure

El director, que ha recibido acusaciones de despotismo, dice que dimite porque "la calumnia ha contaminado" al teatro.

Lluís Pasqual tira la toalla y deja la dirección del Teatre Lliure de Barcelona. Después de la campaña en su contra del pasado julio en la que una joven actriz lo acusó en Facebook de vejarla en los ensayos de El rey Lear salió a la luz que parte de los trabajadores del teatro cuestionan su gestión y su trato, Pasqual, que ha pasado sus vacaciones en Londres meditando sobre su futuro, inaugura el nuevo curso anunciando que se va y que lo hace de manera inmediata. El director había recibido, en forma de manifiesto público con grandes nombres de la escena, el apoyo de buena parte de la profesión teatral El Lliure, a instancias del comité de trabajadores, decidió estudiar las acusaciones, "para velar por la salud y la integridad" de los empleados, un proceso que debía iniciarse durante la nueva temporada.

En una carta enviada el pasado viernes al presidente de la Fundación Teatre Lliure/ Teatre Públic de Barcelona, Ramon Gomis, Pasqual, uno de los hombres de escena más prestigiosos de Europa y uno de los fundadores del Lliure, que ha dirigido los últimos siete años, señala: "Lo que ya empezó como una calumnia en las redes sobre mi comportamiento como director de escena y más tarde como director del Teatre Lliure se ha convertido en un debate público en el que se han mezclado muchas cosas, pero la consecuencia grave es que ha contaminado al equipo humano del Lliure, y se ha convertido en un debate interno". Y continúa: "Hasta ahora, siempre en los teatros que he dirigido, en el Lliure también, he tenido el pleno apoyo del equipo, absolutamente imprescindible para sacar adelante un proyecto que en las condiciones actuales me siento incapaz de liderar. No sería bueno para ningún teatro, no lo sería para el Lliure, tampoco para mí".

El cuestionamiento de Pasqual empezó con las quejas personales de la actriz Andrea Ros, que fueron recogidas por un anónimo colectivo feminista, Dones i Cultura, que vertió en un manifiesto sin nombres graves acusaciones sobre el comportamiento del director, describiéndolo como a un déspota, mencionando abusos y malos tratos y tratando de llevar incluso la denuncia al terreno del acoso de género. La campaña se imbricó con las quejas de un sector de los trabajadores del Lliure descontentos y con las críticas privadas de miembros del Patronato históricamente opuestos a Pasqual por razones profesionales y personales. (…)

(Jacinto Antón. Barcelona)