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Extracto de la noticia publicada en El País , el 8.10.2013.
Patrice Chéreau, un grande del cine y la escena

Imagen: Ros Ribas (Archivo CDT)

Patrice Chéreau, un grande del cine y la escena

 

El realizador y director de teatro y ópera francés muere en París a los 68 años.

El actor, director teatral y de cine Patrice Chéreau murió ayer en París a los 68 años víctima de un cáncer. Había nacido en Lézigné el 2 de noviembre de 1944. Su monumental obra abarca casi todos los géneros y ganó cinco veces el Premio Molière, destacando hacia su madurez en los grandes montajes operísticos. Su filme más famoso y valorado por la crítica fue La reina Margot (1994), protagonizada por Isabelle Adjani. Precoz talento desde la adolescencia, a los 16 años creó su propia institución teatral, el llamado Teatro Público de París, y en 1969 dirigió su primera ópera en el Festival de Dos Mundos de Spoleto, donde había sido llamado por su fundador, el compositor Gian Carlo Menotti. Desde 1970 estableció una relación productiva con el Piccolo Teatro de Milán y sus directores Giorgio Strehler y Paolo Grassi, una amistad en el teatro que duró para siempre. Es en 1975 cuando se da a conocer en Alemania con su versión de El rey Lear, de William Shakespeare. Llegó a la Comedia Francesa en los tiempos de Roger Planchon.

Chéreau dejó montajes históricos del Peer Gynt, de Ibsen, o de Fedra, de Racine, así como varios de los grandes títulos shakespearianos. También se adentró en textos dramáticos de Anton Chéjov, Marguerite Duras, Lope de Vega y Marivaux, entre otros. Poseedor de un estilo personal, sin temor a lo grandioso pero a la vez bordando el intimismo cuando era necesario, su trabajo con los actores era legendario por su precisión y detallismo. [...]

Chéreau entendía la ópera como un hecho básicamente teatral y partía de la elaboración dramática, poniendo el resto de los ingredientes al servicio de estos principios, que también manejó en otros títulos como Lulú, de Alban Berg (también con Pierre Boulez) o su Tristán e Isolda, de Wagner, en el Teatro alla Scala de Milán con Daniel Barenboim a la batuta. En la Ópera de París hizo varios montajes, pero los más elogiados fueron Los cuentos de Hoffmann, de Offenbach, y su Don Giovanni, de Mozart, que se mantuvo mucho tiempo en repertorio. En el Festival de Aix-en-Provence recreó la difícil De la casa de los muertos, de Leos Janácek. [...]

El pasado mes de agosto, Patrice Chéreau estuvo en Santander para dar un curso magistral en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, pero lo tuvo que abandonar por su delicado estado de salud. En sus lecciones tuvo tiempo de desgranar sus ya muy replicadas sentencias: “Soy un autoritario, afectuosamente”, dijo. “No se trata de descansar o de ser feliz, sino de descifrar algo complicado. La duda es una herramienta muy útil que algunos colegas se pierden”, agregó para concluir que se encontraba “mejor físicamente en el escenario que en la vida”. (Roger Salas)

 

Imagen: Patrice Chéreau. En la soledad de los campos de algodón (1989). Foto: Ros Ribas (Archivo CDT).