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Efemérides

CIPRIANO Y LA RESILIENCIA

Teatro Lara de Madrid, 27.6.1946
CIPRIANO Y LA RESILIENCIA
Cipriano Rivas Cherif estrenaba en Madrid su obra 'La costumbre' en junio de 1946

 Hace ahora setenta años, Cipriano Rivas Cherif estrenaba en Madrid su obra La costumbre.

Aunque en muchos lugares encontramos esta palabra escrita de otra forma, resilencia, Resiliencia, nos dice el diccionario de la Real Academia, viene del inglés resilience, que a su vez usó el latín, resiliens, para definir una actitud que hoy se ha puesto en valor: la capacidad de adaptación frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.
Si este concepto fuese una persona, seguramente se habría llamado Cipriano Rivas Cherif.
Cipriano Rivas Cherif, (Madrid, 1891-México, 1967) es recordado como uno de los primeros directores de escena de la Historia de España. Había vivido en Bolonia durante cinco años en la primera década del siglo -por lo que trabajó con compañías italianas que vinieron a nuestro país, como la de Vittorio Podrecca y la de Mimi Aguglia, con quien montó La cabeza del Bautista, de Valle-Incán – y conocido en Paris los grandes espectáculos de vanguardia de esos años. Durante los años 20 del siglo pasado, puso en marcha proyectos experimentales como El Mirlo Blanco, El Cántaro Roto o El Caracol. En esos laboratorios se estrenaron en nuestro país obras de Enrik Ibsen, J. M. Synge, Hjalmar Berrman, Jean Cocteau o Anton Chejov; estrenó obras de autores españoles como los hermanos Baroja, Valle-Inclán, Edgard Neville, Isabel Oyarzábal, Claudio de la Torre, Paulino Masip, Azorín…
La década de los treinta supone su trabajo profesional en grandes compañías, como “asesor literario”, pues no existía la figura de director de escena: primero en la compañía de Irene López Heredia y más tarde en la de Margarita Xirgu, que gestiona entre 1930 y 1935 el Teatro Español de Madrid. De la etapa con la Xirgu no pueden dejar de mencionarse estrenos como La corona de Azaña, Fermín Galán de Alberti, La sirena varada de Alejandro Casona, Divinas palabras de Valle-Inclán, obras de Lope, Tirso… Sobre todos los autores, Federico García Lorca: La zapatera prodigiosa, Yerma y Bodas de Sangre, más Doña Rosita la soltera, que estrenaría en 1935 en Barcelona.
Al mismo tiempo, Rivas realiza importantes proyectos de enseñanza, como subdirector del conservatorio y más tarde como director del Teatro Escuela de Arte en el Teatro María Guerrero. En los primeros días de 1936, comienza con la compañía de Margarita Xirgu una larga gira por América, de la que regresa en agosto para ponerse a disposición del Gobierno de la República. El 5 de febrero de 1939 cruzará la frontera francesa con su cuñado y amigo, el Presidente Manuel Azaña; y seguirá sus pasos hasta que el armisticio francés con Alemania aconseja llevar a Azaña a Montauban, cerca de Toulouse, en tanto que Rivas se queda en Pyla-sur-mer, al sur de Burdeos, donde será secuestrado por la Gestapo el 10 de julio de 1940. De ahí a recorrer más de una docena de cárceles españolas, para acabar en el penal de El Dueso. ¿Qué hizo en la cárcel? Fundar un Teatro Escuela de Arte de El Dueso – La guarda cuidadosa, El gran teatro del mundo, El alcalde de Zalamea… - y escribir en la soledad de la celda de castigo el libro ‘Cómo hacer teatro’, que se puede conseguir en nuestra biblioteca. Pura resiliencia.
El indulto decretado por Franco en octubre de 1945, semanas después del final de la Segunda Guerra Mundial, permitió a Rivas Cherif salir de la cárcel e instalarse en Madrid, tras varios avatares, en marzo de 1946. No tiene permiso para salir de España y reunirse con su familia. ¿Qué hace al llegar a Madrid, después de seis años de exilio y cárcel? Resiliencia. El empresario Conrado Blanco y el director Tomás Borrás hacen posible que Cipriano Rivas Cherif monte en ese año en el Teatro Lara dos producciones.
La primera coincidió con la ‘Semana Benavente’. El Premio Nobel, que contaba ya ochenta años, volvía a España y abrazaba la causa franquista, o se dejaba abrazar. Aquello provocó la programación de sus obras en la mayoría de los teatros de Madrid. El 12 de junio de 1946 en el Teatro Lara, Cipriano Rivas Cherif regresaba a los escenarios de Madrid con un espectáculo compuesto por Los malhechores del bien, de Jacinto Benavente y la pieza breve del mismo autor, Espejo de grandes, que Benavente había escrito expresamente para el grupo de Rivas en el penal de El Dueso. Cipriano Rivas Cherif contó para este estreno con Alfonso Muñoz, Josefina Santaularia, Julia Caba Alba, Manuel San Román, María Cañete, María Paz Molinero.
Las obras estuvieron en cartel apenas hasta el 26 de junio y el día 27 se estrenaba una nueva producción: La costumbre, escrita por el propio Cipriano Rivas Cherif, que dirigió a María Cañete, María Paz Molinero, Alfonso Muñoz, Julia Caba Alba, Josefina Santaularia, Manuel San Román, Luis  Manzano, Pura Guerrero, Alicia Altabella, Hortensia Peralta, Miguel Ramírez Oria, Miguel Masiá, Ramón Caballero, Eugenio Boix, Juan de la Torre y Antonio Ayora. La obra se mantuvo hasta el 6 de julio y ahí terminó la relación de Rivas Cherif con el Teatro Lara, al negarse a dirigir una obra de Pemán.
El veterano cómico Enrique Chicote le ofreció el Teatro Cómico y en este local trabajó con buena parte de los actores de aquellas dos obras. El proyecto de temporada incluía obras de Dicenta, García Lorca, Casona, López Rubio, Neville, O’Neill, Pirandello, Anouilh, Claudio de la Torre… La mayoría de estos proyectos no llegaron a las tablas – la familia de Lorca y Alejandro Casona prohibieron la representación de sus obras, entendiendo que el régimen franquista quería utilizar sus nombres y el de Rivas Cherif para una estrategia de imagen ante los países occidentales - y, en noviembre, Rivas estrenaría su última puesta en escena en España, El asesino de mister Medland, de C.S. Forrester. En 1947 llegaría el pasaporte, el reencuentro de su familia en México y veinte años de exilio por México, Puerto Rico y Guatemala, hasta su muerte en 1967. Veinte años en los que hizo siempre, claro, teatro.
En 2013, el Centro Dramático Nacional publicó dos volúmenes con su teatro y sus artículos y textos teóricos; y ha dado su nombre a uno de los proyectos más fructíferos de los últimos años, que ha puesto en valor a una nueva y brillante generación de autores. Un bello homenaje para un hombre de teatro.
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