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Efemèrides

El Don Juan de los hermanos Machado

Teatro Reina Victoria de Madrid, 17.3.1927
El Don Juan de los hermanos Machado
La compañía Díaz-Artigas estrenó Don Juan de Mañara, de los hermanos Manuel y Antonio Machado

 Como nos cuenta Rosa Sanmartín en la introducción de su libro de 2010 La labor dramática de Manuel y Antonio Machado, "Manuel y Antonio Machado entran en la escena española a finales del siglo XIX, cuando se reúnen en casa de unos amigos a representar obras de teatro escritas como «verdaderos autores». Esta colaboración proseguiría en la revista La Caricatura encargándose allí de las crónicas teatrales. Manuel, años más tarde, continuará con esa labor que quedará reflejada en su libro Un año de teatro, de gran valor documental. Antonio, por el contrario, abandonará esta afición por la crónica teatral para dedicarse a la interpretación dramática; lo conseguirá en la temporada de 1896-1897 trabajando como meritorio para la compañía Guerrero Díaz de Mendoza. Ya en los albores del siglo xx, renunciará al trabajo dramático para dedicarse por entero a la poesía. En cambio, Manuel continuará con su afición teatral que le llevará en 1904 a publicar su primer drama, escrito conjuntamente con José Luis Montoto, Amor al vuelo. Todo este aprendizaje y conocimiento dramático quedará plasmado años más tarde en su escritura teatral. Siete son las obras originales que dieron a la escena española, Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel (1926), Juan de Mañara (1927), Las Adelfas (1928), La Lola se va a los puertos (1929), La prima Fernanda (1931), La duquesa de Benamejí (1932) y El hombre que murió en la guerra (1941).”

De este conjunto de obras, destacamos hoy, por la coincidencia de cumplirse noventa años de su estreno, Juan de Mañara. El estreno tuvo lugar el 17 de marzo de 1927 en el Teatro Reina Victoria, por la compañía Díaz-Artigas, es decir, la formada por Pepita Díaz y su marido, Santiago Artigas, que funcionó hasta la temprana muerte de este, en 1931. Los seguidores de esta sección de efemérides conocen bien a esta gran actriz, ya que, por ejemplo, hemos mencionado a Pepita Díaz de Artigas cuando estrenó en 1933, en el Teatro Español, Bodas de Sangre, de Federico García Lorca; y cuando estrenó, en 1936, Nuestra Natacha, de Alejandro Casona, en el mismo teatro; y también cuando, en 1952, tras dieciséis años de exilio, hacía el papel de la señora Loman en Muerte de un viajante, dirigida por José Tamayo. A Pepita Díaz y Santiago Artigas dedicaron los Machado la obra cuando esta fue publicada en Espasa Calpe, como “creadores admirables de Beatriz de Montiel y Juan de Mañara.
A Josefina Díaz de Artigas en el papel de Beatriz de Montiel y Santiago Artigas en el de Don Juan de Mañara los acompañó Monserrate Blanch (actriz de larguísima trayectoria, tía del actor Jaime Blanch) como la angelical Elvira. Completaban el reparto Elena Rodríguez, Fulgencio Nogueras, Manuel Díaz González, José Trescoli, Rafael Regel, Manuel Dicenta, Aniceto Alemán, Eulalia Blanch, Conchita Asenjo, Elisa Hernández, Rafael Acevedo y Enrique Álvarez
La obra, que trae el mito de Don Juan al siglo XX, nos ofrece una gran aportación que seguramente atrajo la atención de Pepita Díaz: el personaje de la mujer seducida y abandonada por Don Juan que con el tiempo se ha convertido en una mujer fatal, espía, capaz de asesinar a un marido tirano sin que le tiemble el pulso
“La fraterna colaboración de los Machado ha producido una obra de cálida y aurea poesía, una obra de lírico arrebato, de exaltada efusión, como esta de Juan de Mañara, feliz y diestra aleatoria de las substancias tradicionales, de las clásicas formas legendarias del drama romántico y religioso con sus modernas reencarnaciones. Las esencias creadoras del Don Juan, fundidas en el misticismo y en la expiatoria obra del fundador del hospital de la Caridad, levantado en Sevilla, ha dado vida a ese Mañara de los Machado, que toma en la moderna escena española la prestancia y la alcurnia de sus famosos predecesores. Pero, aun teniendo tan firme planta y tan gallardo atavío este nuevo Don Juan, supérale, en nuestra consideración, otra figura de humanos resplandores, la de Beatriz, la mal pagada de su amor. (…) Elvira, arquetipo de las peores pasiones, espejo de fría perversidad, abismo del pecado por el que loco se despeña Juan de Mañara, desasiéndose de los suplicantes brazos de Beatriz, que, como una vestal, se le ofrece en tierno y trémulo abandono”. Así nos presentaba la obra el crítico Luis Gabaldón, Floridor (crítico de teatro en ABC desde la fundación del periódico hasta que en abril de 1939 lo sustituye Luis Araujo). “La atmósfera de Lope, Calderón, y de Tirso se respira a pulmón abierto en este Don Juan de Mañara, que revive temas nacionales y logra, con certera mano, nuevas reencarnaciones”, escribía, por su parte, Melchor Fernández Almagro en La voz.
La obra, hay que decirlo, fue un éxito en sus representaciones de Madrid. De ese éxito son prueba las muchas reposiciones que hicieron de ella compañías de provincias.
Dejando aparte recitales de su poesía o adaptaciones de otros textos, como La tierra de Alvargonzález o Juan de Mairena, es evidente que la obra dramática de los hermanos Machado apenas tiene presencia en los escenarios de nuestros días: en 1990, el Centro andaluz de Teatro produjo El hombre que murió en la guerra, con dirección de Pedro Álvarez Osorio; en 1989, la Compañía Nacional de Teatro Clásico recuperó la versión de los Machado de El perro del hortelano, de Lope de Vega, con dirección de José Luis Saiz. La obra que aquí hemos recordado no ha regresado a los escenarios, pese a lo atractivo de los personajes protagonistas, a las revisiones que se han hecho del mito de Don Juan…