INAEM
Buscar en nuestras Bases de datos y Catálogos
Usted está aquí: Inicio / Efemérides de teatro / Fortunata y Jacinta

Efemérides

Fortunata y Jacinta

Teatro Lara de Madrid, 24.9.1969
Fortunata y Jacinta
Hace cincuenta años del estreno de 'Fortunata y Jacinta'. El CDAEM guarda los manuscritos de la versión de Ricardo López Aranda.

El CDAEM guarda desde octubre de 2016 un tesoro: el legado documental de Ricardo López Aranda, cedido en comodato (cesión temporal de los documentos para su consulta.) por sus herederos. Entre la mucha documentación que ofrece este archivo, encontramos apuntes y las sucesivas versiones de su adaptación de Fortunata y Jacinta, la novela más célebre de Benito Pérez Galdós.

 

Ricardo López Aranda (20 de diciembre de 1934 – 25 de noviembre de 1996) había ganado el Premio Nacional de Teatro Universitario en 1958 por su obra Nunca amanecerá y debutó como dramaturgo el 5 de mayo de 1961 con el estreno en el Teatro María Guerrero de Madrid de su obra Cerca de las estrellas, con dirección de José Luis Alonso y el formidable elenco del Teatro Nacional de aquellos años: Bódalo, Milagros Leal, Antonio Ferrandis, Lola Cardona, Ana María Vidal… Era el primer estreno de aquel joven de 27 años, pero no su primera obra, como desvelaba José Monleón, miembro del jurado que le había concedido por esta el Premio Calderón de la Barca, al que había presentado media docena de obras, aseguraba el crítico. Monleón, como el resto de los críticos, auguró a López Aranda una exitosa carrera como dramaturgo.

 

Sus primeros pasos fueron firmes y contaron con el apoyo de excelentes artistas. En 1965 vuelve al teatro María Guerrero con Noches de San Juan, con dirección de Ángel Fernández Montesinos y protagonizado por los actores habituales del Teatro Nacional, con la gran Irene Gutiérrez Caba como protagonista. Fernández Montesinos cuenta con él para el Teatro de Juventudes los títeres, con los estrenos de su obra El cocherito Leré y la versión de El pájaro azul; al tiempo que le estrena una versión de El castigo sin venganza. En unos años de trabajo frenético, estrena también con Ana Mariscal versiones de La locandiera de Goldoni y El enfermo imaginario de Molière. Así, llega al final de aquella década en la cresta de la ola y estrenando un proyecto difícil y ambicioso: su versión de Fortunata y Jacinta.

 

Aquel proyecto ambicioso fue asumido por el director Alberto González Vergel, que contó con Emilio Burgos para ocuparse de decorado y figurines. Fortunata fue Nati Mistral, Jacinta una muy joven Lola Herrera; y Sancho Gracia encarnaba a Juan. Completaban el reparto Mimí Muñoz, Carmen Luján, María Nevado, Josefina Serratosa, Carmen Duque, Isabel Ortega, Carmen Rossy, Elena Arnao, María José Torres, Francisco Merino, José M. Navarro, Antonio Puga, Luis Rico. El estreno tuvo lugar 24 de septiembre de 1969 en el Teatro Lara de Madrid. De la valoración de la crítica elegimos un botón de muestra: la muy amplia publicada por Lorenzo López Sancho en el diario ABC. López Sancho valoraba el gran trabajo de López Aranda: “Reducir los siete años en que transcurre la acción de “Fortunata y Jacinta” a poco más de dos horas es una empresa literaria que no puede realizarse sin producir algunas importantes evaporaciones. Es obra de alambique y serpentín. Es difícil, comprometida destilación. Lo que, al dinas de su operación de química literaria, ha obtenido Ricardo López Aranda no es ni la esencia ni la quintaesencia de la gran obra galdosiana: es un violento perfume en el que toda la riqueza social, toda la ebullidora vida matritense del tercio final del siglo XIX ha desaparecido, sin que las gotas que caen en el tubo de ensayo del escritor sean lo que el olor es a la rosa.” Para el crítico, el trabajo de López Aranda es serio y valioso pero traiciona a Galdós, al simplificar violentamente la novela. Valora los trabajos de director y escenógrafo con ciertos reparos y se detiene en la interpretación de Nati Mistral “más brillante que profunda, por falta de emoción verdadera, por más presencia del grito, de la voz vibrante y modulada, que de la entonación interna. Con todo un considerable trabajo de actriz para un personaje perfilado con brutalidad” y del resto del reparto: “Mas dúctil ha quedado la Jacinta atormentada pintada por Lopez Aranda y Lola Herrera la dota de finuras, exquisiteces, dramatismos contenidos y muy de dentro afuera, haciéndola humana, dramática, convincente en muchas ocasiones. Notable el trabajo de esta joven actriz. Brillante la dificilísima labor de F. Merino en el arduo personaje que es Maximiliano Rubin, ser tragicómico, ya que su drama inspira al mismo tiempo que compasión risa. Merino hace un ser de palpitante humanidad y nos da esa angustia acertando a salvar las escenas de gran guiñol a que obliga la premura de la acción. Duro, superficial, Sancho Gracia, da mejor el amante carnal apasionado que el hombre frívolo, débil y caprichoso que es el marido de Jacinta y amante de Fortunata. Brillan en sus escenas Carmen Rossy, Antonio Puga y Josefina Serratosa, aun dentro de un conjunto bien aunado, bien movido en un trabajo total de alto nivel.” Concluye López Sancho que “Fortunata y Jacinta es un ambicioso proyecto teatral realizado con riqueza de medios, con eficacia, con calidad, pero irremediablemente desfasado y lejano a la par a nuestro tiempo y al de Galdós.”.

Con todo, aquel primer intento de poner en escena la novela de Galdós tuvo un eco importante en aquel 1969.

 

López Aranda había demostrado ser un buen especialista en llevar al lenguaje dramático textos narrativos, de modo que siguió recibiendo propuestas y realizándolas con éxito: El buscón, Don Quijote, Calixto y Melibea… al tiempo que conseguía dos importantes éxitos con sus obras Isabelita la Miracielos, en 1978, e Isabel, reina de corazones, en 1983.

 

La última aparición en los escenarios de López Aranda fue precisamente la reposición de Fortunata y Jacinta. La vida rima: encontramos en nuestros fondos un artículo del diario Alerta de Santander, de 27 de agosto de 1993, dando noticia de la reposición de Fortunata y Jacinta en el Festival Internacional de Santander, que se convirtió en un homenaje al dramaturgo cántabro. Firmaba ese artículo nuestra compañera Esther Montero, responsable de Comunicación del CDAEM. La obra fue dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente, que contó con un reparto repleto de importantes profesionales: Nuria Gallardo, Carmen Conesa, Juan Gea, Manuel Galiana, Charo Soriano, Isa Escartín, Rafael San Martín, Ruth Díaz, Vicky Lagos, Fernando Chinarro, Sara Mora, Ángela San Martín, María Vidal, Isabel Tapia, Lidia Ruiz y Jerónimo Arenal Díaz.

 

Meses después, Fortunata y Jacinta llegó al Teatro Español de Madrid, con algunos cambios en el reparto. La crítica madrileña saludó aquella reposición con entusiasmo en algunos casos (Villán) y graves reparos (Haro, Centeno, López Sancho…). Ricardo López Aranda fallecía dos años después. Javier Villán, en su obituario, hablaba de una generación “machacada por la incomprensión  y la censura”.

 

En 1999, su obra más querida, Yo, Martín Lutero, fue objeto de una lectura dramatizada en el Teatro Español de Madrid, dirigida por Ángel Facio.

 

Parece que en 2020 se preparan actos de homenaje a Galdós, al hilo del centenario de su muerte. Puede que, con este motivo, Fortunata y Jacinta vuelvan a encontrarse en los escenarios.